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«Me seguían provocando daño y les daba lo mismo»: Los duros testimonios que denuncian violencia obstétrica en Chile

Nota completa de TVN pinchando aquí.


Más de la mitad de la madres declara haber sufrido violencia durante el parto: trato deshumanizado del personal médico en uno de los momentos más importantes en la vida de una madre, dejando profundas secuelas y huellas. En el Congreso existe un proyecto de ley que busca erradicar estas prácticas.

Lo que tiene que ser un momento inolvidable para las madres, muchas veces se convierte en un verdadero infierno, debido a que al momento de dar a luz o incluso antes se enfrentan con malos tratos, ofensas o también a la atención negligente por parte de un recinto asistencial.

De hecho más de la mitad de la madres declara haber sufrido violencia obstétrica durante el parto: trato deshumanizado del personal médico en uno de los momentos más importantes en la vida de una madre, dejando profundas secuelas y huellas.

Lamentablemente en nuestro país, no hay legislación que ampare a quienes sufran este tipo de violencia, pero existe un proyecto en el Congreso que busca erradicar estas prácticas.

El caso de Javiera Calabrano

«Éramos padres por primera vez con mi pareja, estábamos muy contentos. Era un niño muy esperado por todos«. Con estas palabras Javiera Calabrano comienza el relato de su embarazo que fue considerado como de «alto riesgo» durante los últimos meses por una posibilidad de preeclampsia. Todo había salido bien, hasta el día del parto.

Javiera se trasladó el pasado 15 de mayo hasta el Hospital San José donde la ingresaron a la sala de pre-parto. En ese lugar «lo que debía ser el momento más bonito de mi vida, se transformó en un calvario, una pesadilla que hasta el día de hoy me ha marcado de por vida», contó.

Según señala, ella ya estaba lista para tener a su bebé e incluso sintiendo fuertes contracciones y mucho dolor por varias horas. Pidió ayuda pero asegura que en el recinto no la quisieron escuchar.

«A las 18:30 ya estaba con 10 de dilatación para tener a Benjamín y recién a las 21:45 de la noche me pasaron a pabellón. De hecho las matronas que estaban ahí me miraban y era como una actitud de ‘que sufra’. Incluso una matrona me dijo ‘tienes que aguantarte, son dolores del parto», reveló Javiera.

Las consecuencias de esta larga espera fue más grave de lo esperado. Según un informe médico, su hijo estuvo tanto tiempo dentro de su vientre que se afisxió. «El no lloró ni se movió, nació moradito. Estaba muerto, entonces yo como mamá, en ese minuto me di cuenta al tiro que algo no andaba bien», dijo Javiera.

Asimismo, asegura que no le dijeron la verdad de inmediato. Su hijo estaba grave en la Unidad de Cuidados Intensivos, conectado a ventilación mecánica, con daño a nivel cerebral, en sus riñones y en sus pulmones.

A los seis días de vida Javiera todavía no podía ver de nuevo a su hijo, supuestamente por protocolos de pandemia implementados por el hospital. «Tuve que entrar escondida, le tuve que llorar a la matrona que me ayudó que se tiene que haber conmovido por mi sufrimiento, porque a mi me tenían en el cuarto piso con las mamitas que ya habían dado a luz y las tenían con sus bebés. Me seguían provocando daño y les daba lo mismo», contó.

Días después de que el pequeño Bejamín estuviera grave, lamentablemente perdió la vida. Como si eso no bastara, ella asegura que el trato deshumanizado continuó.

«Cuando yo fui a buscar el cuerpo de Benjamín, las humillaciones siguieron en el hospital. A mi me lo entregaron envuelto en unas sábanas verdes. Estaba en un sillón todo cochino y lleno de cajas. Me acuerdo que entré y el caballero lo primero que me dijo fue ‘usted va a hacer una demanda’, en tono amenazante, casi como diciendo que ‘si usted hace una demanda yo no le puedo entregar el cuerpo del niño», relató Javiera.

La muerte de Gabriela y la lucha de Pablo

El 1 de mayo, Gabriela llegó junto a su marido, Pablo Alvear, a la urgencia del Hospital Las Higueras en Concepción. Según cuenta Pablo, «ahí nos tuvieron un buen rato, ella no podía estar parada ni sentada, le dolía mucho. Ahí la ingresaron pero a mi no me dejaron entrar».

Tiempo después de eso, su pareja le reveló que fue víctima de violencia obstétrica y que el parto de su segunda hija no fue como se lo esperaban. «Me llaman del hospital para que me acerque y ahí salió el doctor o la doctora de adentro y me dijeron que había fallecido mi hija«, dijo Pablo.

Esta familia denuncia que Gabriela no fue atendida cuando lo pidió, que no la escucharon y que hubo malos tratos por parte del personal médico. «Cuando íbamos por el pasillo, ella preguntó a los que la llevaban que porqué sangraba y ahí se desmayó. Despertó cuando le estaban sacando su guagüita y ahí alguien le dijo que estuviera tranquila, ‘te tenemos abierta, cierra los ojos, tu guagua está muerta’ le dijeron«, señaló el marido de Gabriela.

Pero este no era el final para las malas noticias que recibió esta familia, al tiempo después, Gabriela falleció, dejando a Mateo, su primer hijo y a Pablo, quien hoy por hoy, busca que se investiguen las verdaderas causas de muerte de su pareja.

El concepto de violencia obstétrica se encuentra delimitado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), pero no está descrito en nuestra legislación.

Según explicó la directora del Observatorio de Violencia Obstétrica, Michelle Sadler, «en el mundo la OMS habla del concepto de abuso y la falta de respeto en la atención del nacimiento. Regaños, humillaciones, amenazas, cuando la mujer expresa que le pasa algo o necesita cosas y no se le presta atención. No solo eso, se le ridiculiza o se le dice que no sabe».

De acuerdo a datos de esta organización en conjunto con el DEIS del Ministerio de Salud,  entre enero y diciembre del año pasado, el acompañamiento en el parto y también en el trabajo de parto disminuyeron debido a los cambios que trajo el COVID en los centros hospitalarios. En el primer caso se experimentó una disminución del 26%, mientras que en la segunda hubo un descenso del 30%.

El contacto piel con piel, tan necesario en este proceso, también disminuyó, pasando de un 72% a un 64%. Para Sadler, «desde nuestro punto de vista no se justifica. De hecho hay maternidades que no han bajado los estándares de cuidado.

Tramitación en el Congreso y tratados internacionales

El Congreso de nuestro país discute hace dos años una ley que sancione estas prácticas. Hoy solo amparan a estas familias los tratados internacionales que el país ha firmado en esta materia.

Según explicó la abogada Javiera Corvalán, «si bien no hay un reglamento expreso que consagre la violencia obstétrica, si hay que interpretar las normas ala luz del derecho internacional que se debe incorporar a nuestro ordenamiento jurídico por la ratificación de estos tratados y, por lo tanto, si se puede reclamar en los casos donde efectivamente se genere daño».

Por su parte la diputada del partido Comunes, Claudia Mix, indicó que «este proyecto de ley que busca tener un parto respetado en nuestro país, establece obviamente derechos en todo el proceso de gestación, pre-parto, post-parto e incluso incluye a las causales de aborto que hoy día establece la ley».

Cabe destacar que los casos de las mujeres que fueron víctimas de violencia relatado en esta nota, ya fueron denunciados. El Hospital de Las Higueras en Concepción no quiso referirse al tema, mientras que el Hospital San José entregó un comunicado en el que señalaron que «nos abstenemos de pronunciarnos respecto del concepto de violencia obstétrica, ya que no existe una definición legal establecida y por tanto, su interpretación adquiere carácter de subjetivo».

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